Camino por uno de los mayores horrores que pueden contemplar unos ojos humanos: un centro comercial. De repente, de detrás de una columna, aparece otra visión más espeluznante si cabe: una familia. Si, de esas de mujer lánguida, teñida y aburrida, marido tripero de jersey tono pastel por los hombros y niño rubio vestido a juego con sus padres. El criajo berrea de tal forma que hasta los Templarios retrocederían en la toma de Ascalón y corre con los calcetines caídos, flequillo al viento y sin más interés que molestar lo máximo posible, bajo la pasiva mirada de los bípedos que son sus padres. De repente, el niño que hace que el de La Profecía parezca Vicente Ferrer, se pega un hostión impresionante. El bípedo femenino corre hacia él con desgana y el otro masculla un "Estoy hasta los cojones, Borja", mientras otros transeúntes miran de reojo. Permanezco ante la escena lo justo para ver que el niño, que berrea más si cabe, no tiene nada grave e inmediatamente pienso: "Buf, eso es 1D6 +2 de daño...o hace un esfuerzo curativo o entra en maltrecho..."
Esto es lo que tiene el rol. Y no es que esté loco -al menos lo justo- pereo es que la realidad es tan...sumamente fea, que estas desconexiones de lo real, hacia Lo Real (atentos una vez más a las mayúsculas) que supone el rol son ya algo más que una huída evasivamente romántica. Es una jodida tabla de salvación.
En un mundo, en un país, donde si trabajas diez horas al día, a cuatro euros la hora, es motivo de celebración y jolgorio, dónde si te paras en un paso de peatones con el coche te dan las gracias y si te descuidas te pone el que cruza en el libro de familia, dónde la única prioridad, socialmente impuesta manu militari a través de generaciones, tiempos y épocas es llegar a fin de mes, el rol supone algo más que un jueguito de fantasía con unos daditos y unos frikis que comen chuches y beben cola alrededor de una mesa. Es algo más. Tiene que ser algo más. Acabo de oir a Ana María Matute decir en su discurso del premio Cervantes que si un día alguien se encuentra, o cree ver a un ser de los cuentos, que se lo crea. Que crea en él. Os prometo que no descarto encontrarme un día con un elfo por el bosque (un día ví uno, pero en una situación difícil de explicar) y que siempre que cae la tarde y estoy por el monte intento vislumbrar una ciudad Eladrín, de esas que están a medio camino entre dos mundos, lejana, brumosa, húmeda...
¿Que estoy loco? que quereís que busque en un monte ¿Un Zara? ¿Una FNAC ? no. Tengo que buscar algo que me devuelva a esa realidad Ideal, ese mundo de las ideas de Platón dónde la imaginación viste mayúsculas y nosotros sólo podemos traerla a este plano de la forma más pura. Eso lo hace el rol. Eso es rol. Y somos unos privilegiados por poder recurrir a él.
pd: los padres del niño le compraron una pócima de recuperación en un Mcdonald cercano mientras yo tenía dudas en hacerle una Presa del cazador...
Frikis, reuníos!
El mundo es de los frikis. Todo el mundo lo sabe, pero prefieren ignorarlo y continuar con sus vidas, familias, hipotecas, convencionalismos sociales y lobotomías varias. Ellos disimulan, nos miran de reojo, con recelo. Saben que lo sabemos. Tenemos el control... de nuestras mentes, que ya es pedir mucho.
miércoles, 27 de abril de 2011
domingo, 10 de abril de 2011
MAN-O-ROL
Estoy preparando una partida de D&D donde los aventureros se van a encontrar defendiendo una ciudadela que es muchas cosas, todas menos defendible. El caso es que a base de preparar los planitos, las defensas, el ejército contario y demás me he ido metiendo poco a poco en lo que se respiraría en una ocasión así, en otro plano de realidad, donde un dracónido conversaría tranquilamente con un elfo mientras afila su hacha, donde los elfos, parapetados en las endebles empalizadas atisban en la noche las hogueras enemigas, allá donde arranca el bosque, donde alguien se preguntaría cuantas flechas enemigas llevan su nombre...
Pues estaba yo en esto cuando me he ido a un concierto de Manowar. No es que sea muy fan de estos tipos, pero me ha pasado lo que la otra vez que los vi. En cinco minutos me hago de su secta, esa de los brazos en alto, con una muñeca agarrada por la mano contraria. Y es que, entre otras cosas, el tipo bajito que canta, Eric Adams, es una bestia. Creo que es uno de los grandes frontmans del Heavy de todos los tiempos, y verle ahí, con 56 tacos dándolo todo -y de que forma- hace que te hagas de estos tipos en cinco minutos...y te pones a cantar Hail and Kill como si te fuera la vida en ello...
Pues en mitad de esas canciones, de esas letras que hablan de rayos cayendo del cielo, alumbrando la sangre derramada en los combates, dónde los guerreros del mundo entonan himnos de batalla he tenido la visión de mi partida de rol y de la batalla en ciernes. Y ha sido toda una revelación.
En ese momento la fina línea entre la realidad y la ficción se ha visto agrandada por el cacho de concierto que se estaban metiendo entre pecho y espalda los Manowar, convirtiéndose en toda una comunión rolera, cociéndose a fuego lento en mi sesera, mientras toda La Riviera cantaba canciones y coreaba estribillos. Y lo he disfrutado como un enano.
Seguro que alguien se sorprende del cierto desquicie que emana de estas sensaciones, pero para alguien como yo, que pasa de loss 40, poder seguir uniendo rol y heavy después de tantos años es todo un lujazo.
El concierto ha durado dos horas y media, del tirón. Y he tenido que llegar a casa y escribirlo antes de irme a dormir, entre otras cosas porque sigo aceleradísimo y con ese pitido en los oídos que siempre quiere decir que el heavy sigue ahí...afortunadamente.
If you are not in true metal, you are not my friend...!!
Pues estaba yo en esto cuando me he ido a un concierto de Manowar. No es que sea muy fan de estos tipos, pero me ha pasado lo que la otra vez que los vi. En cinco minutos me hago de su secta, esa de los brazos en alto, con una muñeca agarrada por la mano contraria. Y es que, entre otras cosas, el tipo bajito que canta, Eric Adams, es una bestia. Creo que es uno de los grandes frontmans del Heavy de todos los tiempos, y verle ahí, con 56 tacos dándolo todo -y de que forma- hace que te hagas de estos tipos en cinco minutos...y te pones a cantar Hail and Kill como si te fuera la vida en ello...
Pues en mitad de esas canciones, de esas letras que hablan de rayos cayendo del cielo, alumbrando la sangre derramada en los combates, dónde los guerreros del mundo entonan himnos de batalla he tenido la visión de mi partida de rol y de la batalla en ciernes. Y ha sido toda una revelación.
En ese momento la fina línea entre la realidad y la ficción se ha visto agrandada por el cacho de concierto que se estaban metiendo entre pecho y espalda los Manowar, convirtiéndose en toda una comunión rolera, cociéndose a fuego lento en mi sesera, mientras toda La Riviera cantaba canciones y coreaba estribillos. Y lo he disfrutado como un enano.
Seguro que alguien se sorprende del cierto desquicie que emana de estas sensaciones, pero para alguien como yo, que pasa de loss 40, poder seguir uniendo rol y heavy después de tantos años es todo un lujazo.
El concierto ha durado dos horas y media, del tirón. Y he tenido que llegar a casa y escribirlo antes de irme a dormir, entre otras cosas porque sigo aceleradísimo y con ese pitido en los oídos que siempre quiere decir que el heavy sigue ahí...afortunadamente.
If you are not in true metal, you are not my friend...!!
lunes, 7 de marzo de 2011
La encantadora irrealidad del Rol.
" Se abrió la puerta y el Kobold se quedó mirando, lanza en ristre, al extraño grupo que había ante él: un enano, un elfo, un semidrow, un clérigo humano, un dracónido y un mago.
- ¿Qué haceis aquí? -dijo en tono intimidatorio, o todo lo intimidatorio que pudo ser en ese momento
- Nada, que venimos a reparar las antorchas. Somos los de mantenimiento- contestó el enano rotundamente.
- ¿Las antorchas? ¡Funcionan perfectamente! -gruñó el Kobold con un liegero tono de duda mientras miraba de reojo a las teas alargadas que alumbraban la sala.
Un esquivo movimiento de la mano derecha del mago hizo que una de las antorchas parpadeara y se apagara, ante el estupor del Kobold, que vió como unos segundos después se volvía a encender.
- ¿Ves? -dijo el elfo- déjanos entrar, anda, que teneís la instalación que da pena...
-Bu...bueno, pasad..."
Esto pasó el otro día en una partida en la que estaba presente el que escribe esto. Ni os cuento como fueron las carcajadas mientras sucedía la escena...
El rol tiene la extraña facultad de concebir escenas súmamente extrañas, a medio camino entre un realidad Real (atentos a la mayúscula) y otra realidad extraña, irreverente, casi itifálica comparada con la de las mayúsculas.
Como sucede en determinados eventos -como la ouija o el tarot- donde la puesta en común de incoscientes, subsconscientes y demás morralla cerebral socializable no tangible acaban por generar hilos invisibles que se materializan en el "aquí y el ahora", el rol nos sumerge en un mar mezclado de inconscientes peripecias vitales que reverberan en esos mundos inventados de mazmorras y seres imposibles a los que tanto debemos.
Si, como comentaba en otro escrito de este blog, el papel creativo que adoptamos en el rol nos convierte en "cuasi divinos", es lógico que esos mundos sean una caricatura del nuestro, ese donde vivimos el noventa y nueve por ciento del tiempo, donde abandonamos nuestros dados para convertirnos en mangurrinos sociales del tres al cuarto...porque no nos queda más remedio.
La desfachatez del rol con la realidad de "fuera de la mesa" y el camino de regreso -de la realidad diaria a la mesa de juego- es sencillamente brutal y, creo, por eso escribo esto, que nunca es justamente valorada.
En muy pocas ocasiones una actividad lúdica puede defecarse, literalmente, en la realidad de andar por casa que vivimos -especialmente chunga en estos momentos Finales- y hacerlo de manera tan divertida, tan sana y de manera tan íntimamente ligada con la intelectualidad.
Mientras que otras actividaddes -ir al fútbol a cagarse en la madre de alguien, por ejemplo- son refrendadas por el populacho como necesarias para el desfogue del personal a pesar de ser evidente de que no tienen ningún calado social tangible más allá que el borreguismo extremo, el juego de rol, con todo la estaticidad inherente a él, conlleva una actividad ingente en cuanto a irreverencia social y mezcla de mundos, pero mucho más allá que un simple zumo de lo Real con lo Roleado. La acomodación de un mundo y otro, la mezcla de reglas de uno y otro y la conformación de lo vivido en lo real y en el juego queda en manos del jugador y participa de ello como le place.
Esto plantea un asunto interesante: ¿Si nuestra Realidad es reconfigurada en el rol y es el jugador el que participa en ese nuevo guión...como afecta entonces el Rol a nuestra realidad diaria?
Tengo algunas respuestas, pero las dejo para otro día.
Salud.
- ¿Qué haceis aquí? -dijo en tono intimidatorio, o todo lo intimidatorio que pudo ser en ese momento
- Nada, que venimos a reparar las antorchas. Somos los de mantenimiento- contestó el enano rotundamente.
- ¿Las antorchas? ¡Funcionan perfectamente! -gruñó el Kobold con un liegero tono de duda mientras miraba de reojo a las teas alargadas que alumbraban la sala.
Un esquivo movimiento de la mano derecha del mago hizo que una de las antorchas parpadeara y se apagara, ante el estupor del Kobold, que vió como unos segundos después se volvía a encender.
- ¿Ves? -dijo el elfo- déjanos entrar, anda, que teneís la instalación que da pena...
-Bu...bueno, pasad..."
Esto pasó el otro día en una partida en la que estaba presente el que escribe esto. Ni os cuento como fueron las carcajadas mientras sucedía la escena...
El rol tiene la extraña facultad de concebir escenas súmamente extrañas, a medio camino entre un realidad Real (atentos a la mayúscula) y otra realidad extraña, irreverente, casi itifálica comparada con la de las mayúsculas.
Como sucede en determinados eventos -como la ouija o el tarot- donde la puesta en común de incoscientes, subsconscientes y demás morralla cerebral socializable no tangible acaban por generar hilos invisibles que se materializan en el "aquí y el ahora", el rol nos sumerge en un mar mezclado de inconscientes peripecias vitales que reverberan en esos mundos inventados de mazmorras y seres imposibles a los que tanto debemos.
Si, como comentaba en otro escrito de este blog, el papel creativo que adoptamos en el rol nos convierte en "cuasi divinos", es lógico que esos mundos sean una caricatura del nuestro, ese donde vivimos el noventa y nueve por ciento del tiempo, donde abandonamos nuestros dados para convertirnos en mangurrinos sociales del tres al cuarto...porque no nos queda más remedio.
La desfachatez del rol con la realidad de "fuera de la mesa" y el camino de regreso -de la realidad diaria a la mesa de juego- es sencillamente brutal y, creo, por eso escribo esto, que nunca es justamente valorada.
En muy pocas ocasiones una actividad lúdica puede defecarse, literalmente, en la realidad de andar por casa que vivimos -especialmente chunga en estos momentos Finales- y hacerlo de manera tan divertida, tan sana y de manera tan íntimamente ligada con la intelectualidad.
Mientras que otras actividaddes -ir al fútbol a cagarse en la madre de alguien, por ejemplo- son refrendadas por el populacho como necesarias para el desfogue del personal a pesar de ser evidente de que no tienen ningún calado social tangible más allá que el borreguismo extremo, el juego de rol, con todo la estaticidad inherente a él, conlleva una actividad ingente en cuanto a irreverencia social y mezcla de mundos, pero mucho más allá que un simple zumo de lo Real con lo Roleado. La acomodación de un mundo y otro, la mezcla de reglas de uno y otro y la conformación de lo vivido en lo real y en el juego queda en manos del jugador y participa de ello como le place.
Esto plantea un asunto interesante: ¿Si nuestra Realidad es reconfigurada en el rol y es el jugador el que participa en ese nuevo guión...como afecta entonces el Rol a nuestra realidad diaria?
Tengo algunas respuestas, pero las dejo para otro día.
Salud.
martes, 1 de marzo de 2011
CthulhuTech: con mechas y a lo loco
Bueno, ya me he leído buena parte del manual del esperadísimo CthulhuTech. La verdad es que no sé si he leído más del manual directamente o de las reseñas que se han hecho sobre él en internet...
Me ha gustado. Y mucho. Sin paliativos. Soy un iconoclasta, así que ver que me puedo dar de leches con una Semilla metido dentro de un Mech, me pone. Es así. Sé que hay por ahí gente que les "extraña" el ambiente en el que se mueve esta nueva versión de Ctuhlhu y su Llamada al Caos. No me importa, como no me importaron las críticas hacia la Cuarta Edición del D&D, pero es que este CthulhuTech tiene menos motivos para ser criticado.
La historia ("el trasfondo" que dicen los exégetas del rol), el mundo que describe -que es el nuestro, hacia el que vamos, pero metafóricamente alterado- está bien tramado, coherentemente desarrollado y lo suficientemente abierto como para poder moverse con libertad en multitud de fines alternativos.
Los tres niveles de juego (el soldado, el supersoldado y el piloto, por resumirlos) permiten multitud de combinaciones que se pueden adaptar a los estilos personalaes de los grupos de juegos. La propia riqueza heredada de otras Llamadas permite incorporar lo "antiguo" a un nuevo giro de tuerca sin que haya saltos bruscos entre unos conceptos u otros.
Unos superseres requieren una superllegada a la Tierra -si es que alguna vez se fueron- y a su vez necesitan una superguerra con superhostias de por medio. Y aquí encaja perfectamente la silueta de los mechs, con influencias claras del manga y de Evangelion -cosa reconocida en el manual de manera explícita- así como otra no declarada que es la de Mechwarrior, especialmente en su "etapa plástica" de Wizkids.
Las ilustraciones son algunas muy buenas y otras, desde mi punto de vista , muy flojas.
El manual en si es muy bonito, y afortunadamente, los 35 euros que cuesta lo hacen más bonito aún.
Como vereis no he dicho nada del sistema de juego. Eso lo dejo para los expertos roleros. A mi me da igual. Lo he visto, me ha gustado y en mi mesa de juego supondrá otra forma distinta de rolear. Haré los cambios que me de la gana -como hago siempre- pero mantendré el espíritu del sistema, simplemente por variar. Hemos jugado -y estamos jugando- a la cuarta edición, a La Marca del Este, a Arcana Mundi, a La Llamada, a Ad&D 2ª ed. y a Witchcraft y no pasa nada. Sistemas distintos, juegos distintos una sola dirección: diversión.
Ahora sólo queda ver que pasa con el resto de cositas de este juego, suplementos y demás. Por lo menos lo ha montado Edge, porque después de lo de Okgames yo ya estaba en lo peor.
Creo que es un buen juego, un sistema llamativo y un mundo evocador de lo que muy posiblemente, en otro formato más aburrido, eso sí, acabará siendo el nuestro. Y si no al tiempo.
Me ha gustado. Y mucho. Sin paliativos. Soy un iconoclasta, así que ver que me puedo dar de leches con una Semilla metido dentro de un Mech, me pone. Es así. Sé que hay por ahí gente que les "extraña" el ambiente en el que se mueve esta nueva versión de Ctuhlhu y su Llamada al Caos. No me importa, como no me importaron las críticas hacia la Cuarta Edición del D&D, pero es que este CthulhuTech tiene menos motivos para ser criticado.
La historia ("el trasfondo" que dicen los exégetas del rol), el mundo que describe -que es el nuestro, hacia el que vamos, pero metafóricamente alterado- está bien tramado, coherentemente desarrollado y lo suficientemente abierto como para poder moverse con libertad en multitud de fines alternativos.
Los tres niveles de juego (el soldado, el supersoldado y el piloto, por resumirlos) permiten multitud de combinaciones que se pueden adaptar a los estilos personalaes de los grupos de juegos. La propia riqueza heredada de otras Llamadas permite incorporar lo "antiguo" a un nuevo giro de tuerca sin que haya saltos bruscos entre unos conceptos u otros.
Unos superseres requieren una superllegada a la Tierra -si es que alguna vez se fueron- y a su vez necesitan una superguerra con superhostias de por medio. Y aquí encaja perfectamente la silueta de los mechs, con influencias claras del manga y de Evangelion -cosa reconocida en el manual de manera explícita- así como otra no declarada que es la de Mechwarrior, especialmente en su "etapa plástica" de Wizkids.
Las ilustraciones son algunas muy buenas y otras, desde mi punto de vista , muy flojas.
El manual en si es muy bonito, y afortunadamente, los 35 euros que cuesta lo hacen más bonito aún.
Como vereis no he dicho nada del sistema de juego. Eso lo dejo para los expertos roleros. A mi me da igual. Lo he visto, me ha gustado y en mi mesa de juego supondrá otra forma distinta de rolear. Haré los cambios que me de la gana -como hago siempre- pero mantendré el espíritu del sistema, simplemente por variar. Hemos jugado -y estamos jugando- a la cuarta edición, a La Marca del Este, a Arcana Mundi, a La Llamada, a Ad&D 2ª ed. y a Witchcraft y no pasa nada. Sistemas distintos, juegos distintos una sola dirección: diversión.
Ahora sólo queda ver que pasa con el resto de cositas de este juego, suplementos y demás. Por lo menos lo ha montado Edge, porque después de lo de Okgames yo ya estaba en lo peor.
Creo que es un buen juego, un sistema llamativo y un mundo evocador de lo que muy posiblemente, en otro formato más aburrido, eso sí, acabará siendo el nuestro. Y si no al tiempo.
martes, 15 de febrero de 2011
Susurrando Mágia en Oscuros Túneles
" Comienzos del siglo XXI. El nuevo Movimiento Internacionalista.
Las relaciones internacionales se tensan. La interdependencia de la economía global, los esfuerzos internacionales por combatir el terrorismo en todo el planeta y la búsqueda común de los derechos civiles obliga a reevaluar el papel de las Naciones Unidas y la Otan en los problemas mundiales..."
ChtulhuTech, Capítulo 2. Los Tiempos han Cambiado.
Siempre he creído que los juegos de rol son algo más que eso. Como aficionado a la Magia -que no a la prestidigitación- y a las Proyecciones mágicas, los juegos de rol resonaron siempre en mi mente como un elemento más de amalgama de nuestra realidad con Realidades (atención a la mayúscula) insospechadas.
Un día, hace ya una década, (como pasa el tiempo) me di de bruces con un texto de Erik Davis llamado Calling Cthulhu. Este buen hombre es de ese exclusivo grupo de autores y obras Hetrodoxas en el que podríamos incluir a Robert Anton Wilson, a libros como Cultura del Apocalipsis y a cómics como Ghost in The Shell.
El artículo me llegó, como no podía ser de otra manera a través de mi amigo Frank G. Rubio, el único exponente patrio que podría formar parte por mérito propio del grupo anteriormente descrito, y que formaba parte de una conferencia que mi amigo escribió sobre Lovecraft, abordando el trabajo Mágico y la imaginación así como realidades incognoscibles varias con la obra del de Providence de telón fondo.
En Calling Cthulhu Erik Davies hace un recorrido magnífico por multitud de aspectos relativos a la Techngnosis y a los conocimientos que se están generando de la mezcla de las antiguas formas de entender la Magia y la imaginación con la tecnología y las redes. Pero la clave que encontré para encontrar un nexo de unión que validara lo que yo entreveía de la Realidad Mágca aportada por los juegos de rol la encontré en una nota a pie de página, en concreto la 15 ( la carta del Diablo en el Tarot) del trabajo de Davis.
En ella se dice dice lo siguiente (original en inglés, no lo traduzco porque creo que pierde fuerza)
"[15] The imaginative production of a role-playing game's "virtual reality" is not dissimilar to ceremonial magic. RPGs consist of a defined space and time; random dicethrows; source books; a game system that organizes numbers, rules and characteristics; and, most importantly, the active imagination of the players. Organized magical rituals follow a superficially similar scheme: a coherent and graded system carves out a performative space and time wherein divinatory randomness, data from occult cookbooks, and symbolic networks of numbers and signs come to life within the active imagination of the mage, a "playful" imagination that calls forth--and even becomes--the autonomous "characters" of the gods.
El texto lo dice todo.
Esta semana me he comprado el manual de ChtulhuTech, ese juego de rol que tantos dolores de cabeza ha traído en España por el desastre de Ok Games y sus colateralidades varias. He tenido la sensación, como tantas veces leyendo a PK Dick, que una vez más, un juego de rol nos sitúa en un plano consciente distinto al nuestro y al mismo tiempo tan cercano. Como ejemplo creo que basta el texto con el que comienzo este artículo, sobre todo si se sabe que el manual de CthulhuTech se escribió en 2006, cuando la crisis económica todavía no era evaluada en térrminos "interdependientemente internacionales"....
Que el Fin del Mundo ha llegado es algo de lo que queda poca duda, al menos para el que escribe esto, pero como todavía no hay "nada visible" es en lo invisible donde exorcizamos nuestros temores. Y que mejor que un juego de rol, el marco Mágico y creativo ideal donde generar ese mundo paralelo que sólo tiene coherencia en nuestra mente, y que parafraseando a Davis, amalgama realidades, entreteje universos. CtuhlhuTech habla de un fin del mundo donde presencias más allá de la imaginación se cuelan en nuestra realidad de andar por casa para colocarnos en donde nos merecemos. La ciencia, la creencia religiosa en formato bíblico, la medicina y demás se ven incapaces de contraatacar la propia fuerza de la Magia y de las realidades alternativas a las que hicieron lo posible y lo imposible por negar.
Por cosas así me gusta CthulhuTech.
No entro en sistemas de juegos, en si es un insulto para la obra de Lovecraft un juego así, o si es también un insulto para el juego original de La llamada de Cthulhu el que ahora se combatan bichos venidos de brechas espacio temporales con robots sacados de un anime japonés. Eso lo dejo para los exégetas del rol, entre los que no me incluyo.
CtulhuTech, como en su momento me pasó con Witchcraft, es un juego de rol que anticipa realidades y acaricia Fuerzas Mágicas, y que simplemente por jugar con ello, como mínimo imaginarlo, crea mundos. Y es que el saber que jugar a rol nos convierte en Magos, en Dioses que crean exnihilo, de la nada, Mundos, es algo que no todos los días pasa.
La próxima vez que musites palabras mágicas en un pasadizo oscuro con tu mago plantéate que es en realidad lo que estas haciendo
Ïa!
Las relaciones internacionales se tensan. La interdependencia de la economía global, los esfuerzos internacionales por combatir el terrorismo en todo el planeta y la búsqueda común de los derechos civiles obliga a reevaluar el papel de las Naciones Unidas y la Otan en los problemas mundiales..."
ChtulhuTech, Capítulo 2. Los Tiempos han Cambiado.
Siempre he creído que los juegos de rol son algo más que eso. Como aficionado a la Magia -que no a la prestidigitación- y a las Proyecciones mágicas, los juegos de rol resonaron siempre en mi mente como un elemento más de amalgama de nuestra realidad con Realidades (atención a la mayúscula) insospechadas.
Un día, hace ya una década, (como pasa el tiempo) me di de bruces con un texto de Erik Davis llamado Calling Cthulhu. Este buen hombre es de ese exclusivo grupo de autores y obras Hetrodoxas en el que podríamos incluir a Robert Anton Wilson, a libros como Cultura del Apocalipsis y a cómics como Ghost in The Shell.
El artículo me llegó, como no podía ser de otra manera a través de mi amigo Frank G. Rubio, el único exponente patrio que podría formar parte por mérito propio del grupo anteriormente descrito, y que formaba parte de una conferencia que mi amigo escribió sobre Lovecraft, abordando el trabajo Mágico y la imaginación así como realidades incognoscibles varias con la obra del de Providence de telón fondo.
En Calling Cthulhu Erik Davies hace un recorrido magnífico por multitud de aspectos relativos a la Techngnosis y a los conocimientos que se están generando de la mezcla de las antiguas formas de entender la Magia y la imaginación con la tecnología y las redes. Pero la clave que encontré para encontrar un nexo de unión que validara lo que yo entreveía de la Realidad Mágca aportada por los juegos de rol la encontré en una nota a pie de página, en concreto la 15 ( la carta del Diablo en el Tarot) del trabajo de Davis.
En ella se dice dice lo siguiente (original en inglés, no lo traduzco porque creo que pierde fuerza)
"[15] The imaginative production of a role-playing game's "virtual reality" is not dissimilar to ceremonial magic. RPGs consist of a defined space and time; random dicethrows; source books; a game system that organizes numbers, rules and characteristics; and, most importantly, the active imagination of the players. Organized magical rituals follow a superficially similar scheme: a coherent and graded system carves out a performative space and time wherein divinatory randomness, data from occult cookbooks, and symbolic networks of numbers and signs come to life within the active imagination of the mage, a "playful" imagination that calls forth--and even becomes--the autonomous "characters" of the gods.
El texto lo dice todo.
Esta semana me he comprado el manual de ChtulhuTech, ese juego de rol que tantos dolores de cabeza ha traído en España por el desastre de Ok Games y sus colateralidades varias. He tenido la sensación, como tantas veces leyendo a PK Dick, que una vez más, un juego de rol nos sitúa en un plano consciente distinto al nuestro y al mismo tiempo tan cercano. Como ejemplo creo que basta el texto con el que comienzo este artículo, sobre todo si se sabe que el manual de CthulhuTech se escribió en 2006, cuando la crisis económica todavía no era evaluada en térrminos "interdependientemente internacionales"....
Que el Fin del Mundo ha llegado es algo de lo que queda poca duda, al menos para el que escribe esto, pero como todavía no hay "nada visible" es en lo invisible donde exorcizamos nuestros temores. Y que mejor que un juego de rol, el marco Mágico y creativo ideal donde generar ese mundo paralelo que sólo tiene coherencia en nuestra mente, y que parafraseando a Davis, amalgama realidades, entreteje universos. CtuhlhuTech habla de un fin del mundo donde presencias más allá de la imaginación se cuelan en nuestra realidad de andar por casa para colocarnos en donde nos merecemos. La ciencia, la creencia religiosa en formato bíblico, la medicina y demás se ven incapaces de contraatacar la propia fuerza de la Magia y de las realidades alternativas a las que hicieron lo posible y lo imposible por negar.
Por cosas así me gusta CthulhuTech.
No entro en sistemas de juegos, en si es un insulto para la obra de Lovecraft un juego así, o si es también un insulto para el juego original de La llamada de Cthulhu el que ahora se combatan bichos venidos de brechas espacio temporales con robots sacados de un anime japonés. Eso lo dejo para los exégetas del rol, entre los que no me incluyo.
CtulhuTech, como en su momento me pasó con Witchcraft, es un juego de rol que anticipa realidades y acaricia Fuerzas Mágicas, y que simplemente por jugar con ello, como mínimo imaginarlo, crea mundos. Y es que el saber que jugar a rol nos convierte en Magos, en Dioses que crean exnihilo, de la nada, Mundos, es algo que no todos los días pasa.
La próxima vez que musites palabras mágicas en un pasadizo oscuro con tu mago plantéate que es en realidad lo que estas haciendo
Ïa!
domingo, 6 de febrero de 2011
Extraterrestres Terrestres o mi imposibilidad absoluta de dejar de ser friki la mayor parte del tiempo.
Llevaba tiempo queriendo escribir algo en el blog que comparto con Frank G. Rubio, pero por el camino se me ocurrió hacer este blog. La idea era dejar Kippel para temas "serios" (todo lo serios que podemos llegar a ser Frank y yo) y Frik.inc para mis movidas frikenses. Pero no... acabo de escribir mi primer artículo reflexionado sobre la crisis y al final ha acabado por ser más friki de lo que habría sido si lo hubiera hecho aposta, homenaje a las películas de marcianos incluído. Será culpa del Tao... en fin, juzgar vosotros. Espero que os guste!
(publicado originalmente en http://kippel.blogs.generacion.net/)
(publicado originalmente en http://kippel.blogs.generacion.net/)
Tengo un problema siempre que quiero escribir algo sobre ovnis: pienso más en el posible escéptico que lea el artículo que en el fenómeno en sí mismo. Esto siempre me echa para atrás, pero no dejo de ver vídeos, artículos y alguna noticia intentando entrever un artículo o una columna de opinión sobre el asunto. El caso es que estaba dando vueltas por la red, leyendo sobre la crisis, Islandia y Richard Hoagland –menuda mezcla- cuando me he encontrado con una serie de vídeos especialmente curiosos en el contexto de derrumbe social y mental en el que nos encontramos. Me refiero a unos mensajes (supuestos) recibidos por una serie de “sensitivos” (supuestos) a lo largo y ancho del mundo sobre una (supuesta) organización galáctica denominada Confederación Galáctica y cuyo líder, Asthar Sheran está encabezonado en venir a salvarnos…de nosotros mismos. Me refiero a que no hay ningún mal exterior en ciernes que nos ponga en peligro, ni meteoritos, ni siquiera una guerra nuclear, como era el caso en antiguos mensajes a contactados. No. Ahora los problemas son otros y los extraterrestres se adaptan, cómo no, a las circunstancias.
En uno de los vídeos, el propio comandante Asthar, con voz española, texto sudamericano y tono metálico dice, a los cincuenta escasos segundos de comenzar el vídeo, que van a venir a detener “ a los abogados, funcionarios corruptos, doctores y corredores de bolsa” que han robado a las gentes del planeta, mientras se abren nuestros corazones a las energías del universo y de la quinta dimensión y bla bla bla…
Pues en España se van a hartar. La indolencia de nuestro país, que debe extenderse a otros muchos para que hasta a los extaterrestres les parezca indignante la situación y vengan a toda leche a poner las cosas en su sitio, contrasta con la situación islandesa. A esos no les hace falta ningún Asthar del tres al cuarto, ni su flota de trece millones de naves de Raticulín para saber que hay que hacer, para señalar con el dedo a los culpables y para que estos den con sus huesos en la cárcel, como mínimo. No les ha hecho falta ninguna reunión con el señor Spock para saber que el FMI es el culpable –entre otros- de los datos que apuntaban a sus país como uno de los sueños del neocapitalismo liberal, yéndose un año después al carajo, para facilitarles luego un rescate previo pago de una eterna condena en forma de deuda, hipotecando al país durante decenios.
No les ha hecho falta un Predator intergaláctico para dar caza a los responsables de la quiebra bancaria en ese pequeño país. Con dictar una serie de órdenes de búsqueda y captura a la Interpol ha sido suficiente.
Tampoco les ha hecho falta que venga una raza del planeta Sirio a enseñarles como hacer fuego o las artes de la cosecha para organizarse de la manera más simple, expulsar a sus gobernantes y tomar ellos las riendas, aún equivocándose.
Islandia, ese país al que siempre ganábamos al fútbol nos ha metido un golazo ante nuestra imposibilidad manifiesta de eliminar a los Aliens que han crecido en nuestro interior, alimentándose de lo mejor de nuestra nación, camuflados como constructores sebosos, políticos corruptos, banqueros resultadistas y funcionarios altivos a los que hemos colocado en el Olympo de la respetabilidad, hasta que todo se ha derrumbado.
Ahora miramos a derecha e izquierda, buscando soluciones. Algunos miran arriba, esperando que las respuestas lleguen montadas en un disco interplanetario o en una nube bíblica pero las soluciones están aquí y nos las han enseñado los islandeses, los extraterrestres más terrestres de los que en todos mis intentos por escribir de ovnis me he encontrado.
Y es que como dijo alguien, hay otros mundos, pero están en este. Y en el caso español y viendo como está el tema, creo que el tal Asthar, si viene, debería aterrizar en Seseña. Por algún lado deberá empezar ese pobre hombre, vamos digo yo.
Enrique Freire.
En uno de los vídeos, el propio comandante Asthar, con voz española, texto sudamericano y tono metálico dice, a los cincuenta escasos segundos de comenzar el vídeo, que van a venir a detener “ a los abogados, funcionarios corruptos, doctores y corredores de bolsa” que han robado a las gentes del planeta, mientras se abren nuestros corazones a las energías del universo y de la quinta dimensión y bla bla bla…
Pues en España se van a hartar. La indolencia de nuestro país, que debe extenderse a otros muchos para que hasta a los extaterrestres les parezca indignante la situación y vengan a toda leche a poner las cosas en su sitio, contrasta con la situación islandesa. A esos no les hace falta ningún Asthar del tres al cuarto, ni su flota de trece millones de naves de Raticulín para saber que hay que hacer, para señalar con el dedo a los culpables y para que estos den con sus huesos en la cárcel, como mínimo. No les ha hecho falta ninguna reunión con el señor Spock para saber que el FMI es el culpable –entre otros- de los datos que apuntaban a sus país como uno de los sueños del neocapitalismo liberal, yéndose un año después al carajo, para facilitarles luego un rescate previo pago de una eterna condena en forma de deuda, hipotecando al país durante decenios.
No les ha hecho falta un Predator intergaláctico para dar caza a los responsables de la quiebra bancaria en ese pequeño país. Con dictar una serie de órdenes de búsqueda y captura a la Interpol ha sido suficiente.
Tampoco les ha hecho falta que venga una raza del planeta Sirio a enseñarles como hacer fuego o las artes de la cosecha para organizarse de la manera más simple, expulsar a sus gobernantes y tomar ellos las riendas, aún equivocándose.
Islandia, ese país al que siempre ganábamos al fútbol nos ha metido un golazo ante nuestra imposibilidad manifiesta de eliminar a los Aliens que han crecido en nuestro interior, alimentándose de lo mejor de nuestra nación, camuflados como constructores sebosos, políticos corruptos, banqueros resultadistas y funcionarios altivos a los que hemos colocado en el Olympo de la respetabilidad, hasta que todo se ha derrumbado.
Ahora miramos a derecha e izquierda, buscando soluciones. Algunos miran arriba, esperando que las respuestas lleguen montadas en un disco interplanetario o en una nube bíblica pero las soluciones están aquí y nos las han enseñado los islandeses, los extraterrestres más terrestres de los que en todos mis intentos por escribir de ovnis me he encontrado.
Y es que como dijo alguien, hay otros mundos, pero están en este. Y en el caso español y viendo como está el tema, creo que el tal Asthar, si viene, debería aterrizar en Seseña. Por algún lado deberá empezar ese pobre hombre, vamos digo yo.
Enrique Freire.
domingo, 30 de enero de 2011
ciclos
Hoy me he acordado de una cosa. Y lo he hecho después de darme cuenta del atracón de frikadas, y especialmente rol, que me he pegado en una semana. Sábado 22, Pathfinder. Cinco horas de rol magnífico. Miércoles por la tarde/noche: La Marca del Este, con mi habitual grupo de rol. Cuatro horas de partida, terminamos a la una de la mañana. Este pasado Viernes por la tarde Starcarft -peaso juego, oiga- con unos amiguetes muy de tableros...Cuatro horas más. Hoy Domingo -aunque cuando escribo esto es ya Lunes- seis horitas de rol, de D&D; Cuarta Edición para más señas...y lo mejor de todo es que estuve a punto de otro rol este Sábado por la tarde... y ya tenemos partida para este miércoles que viene.
Antes de nada tengo que reconocer, sin nigún coste, que soy muy afortunado. Puedo jugar con mucha gente, (algunos se conocen entre ellos, otros no) a un montón de cosas distintas y muchos días de la semana. En segundo lugar soy más afortunado si cabe porque mi pareja comparte algunas de estas aficiones y no me está dando la brasa continuamente -como muy lamentablemente veo hacer en más de una partida- para saber dónde estoy, a que hora voy o que hago con esos amigotes juagando a chorradas...
Y ahora, dados los gritos de rigor, decir de qué me acordaba después del atracón friki de la úlitma semana. Cuando estaba en el cole todos los años se jugaba a una serie de cosas según transcurría el año escolar. Todos los años había peonzas en unos meses concretos, chapas en otros, canicas en otros...lamentablemente fútbol en casi todos... Cuando llegaba el "momento chapas" aquello era un hervidero de circuitos, llenos de niños con chapas con caritas dentro, con silenciadores alrededor de la chapa en cuestión (la tira de goma que iba dentro se colocaba fuera y así hacía mejor las curvas)... era cíclico.
En esto del frikismo hay un ciclo también. Nos da el calentón con el rol y no paramos. Nos da por los juegos de mesa de guerra y ahí estamos, de tiro en tiro, de combate en combate. No me importa si a algo no se juega. No estaremos en ese ciclo, pero tarde o temprano nos dará. Ahora mi grupo de rol está encantado con La Marca del Este, como si el AD&D no hubiera existido, ni el Rolemaster, ni el Cthulhu, ni el Witchcarft...ahora quieren saquear, contar px... yo me rio, pero ahí estoy, tirando dados, saqueando, contando oros, reclamando puntos de experiencia al Master... como si estuviera en 1986, con la caja roja de por medio y sus bombones de fantasía esperando ser devorados.
He pensado porqué se producen estos ciclos frikis. Creo que es porque el jugar saca al niño que llevamos dentro y ese niño arquetípico "recuerda" la época que vivimos cuando éramos pequeños y disfrutábamos con cualquier cosa, esperando que "tocara jugar a las chapas". Seguimos siendo niños, con créditos, con trabajos, con lo que sea, pero en el fondo niños. Y eso es muy bueno, creo que tanto que nunca lo agradeceremos lo suficiente.
Antes de nada tengo que reconocer, sin nigún coste, que soy muy afortunado. Puedo jugar con mucha gente, (algunos se conocen entre ellos, otros no) a un montón de cosas distintas y muchos días de la semana. En segundo lugar soy más afortunado si cabe porque mi pareja comparte algunas de estas aficiones y no me está dando la brasa continuamente -como muy lamentablemente veo hacer en más de una partida- para saber dónde estoy, a que hora voy o que hago con esos amigotes juagando a chorradas...
Y ahora, dados los gritos de rigor, decir de qué me acordaba después del atracón friki de la úlitma semana. Cuando estaba en el cole todos los años se jugaba a una serie de cosas según transcurría el año escolar. Todos los años había peonzas en unos meses concretos, chapas en otros, canicas en otros...lamentablemente fútbol en casi todos... Cuando llegaba el "momento chapas" aquello era un hervidero de circuitos, llenos de niños con chapas con caritas dentro, con silenciadores alrededor de la chapa en cuestión (la tira de goma que iba dentro se colocaba fuera y así hacía mejor las curvas)... era cíclico.
En esto del frikismo hay un ciclo también. Nos da el calentón con el rol y no paramos. Nos da por los juegos de mesa de guerra y ahí estamos, de tiro en tiro, de combate en combate. No me importa si a algo no se juega. No estaremos en ese ciclo, pero tarde o temprano nos dará. Ahora mi grupo de rol está encantado con La Marca del Este, como si el AD&D no hubiera existido, ni el Rolemaster, ni el Cthulhu, ni el Witchcarft...ahora quieren saquear, contar px... yo me rio, pero ahí estoy, tirando dados, saqueando, contando oros, reclamando puntos de experiencia al Master... como si estuviera en 1986, con la caja roja de por medio y sus bombones de fantasía esperando ser devorados.
He pensado porqué se producen estos ciclos frikis. Creo que es porque el jugar saca al niño que llevamos dentro y ese niño arquetípico "recuerda" la época que vivimos cuando éramos pequeños y disfrutábamos con cualquier cosa, esperando que "tocara jugar a las chapas". Seguimos siendo niños, con créditos, con trabajos, con lo que sea, pero en el fondo niños. Y eso es muy bueno, creo que tanto que nunca lo agradeceremos lo suficiente.
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