(Esto comienza en el facebook, una mañana de Domingo, después de haber estado oyendo trompetas, claxons y televisiones insultántemente altas porque había un partido de fútbol. Como contrapartida me pasé todo el día leyendo lo nuevo de Galactus en el universo Ultimate de Marvel, Cable y X-Force, videos frikis en youtube y haciendome personajes para el Anillo Único. Llamadme raro.)
Leyendo a Francisco Pérez Fernández tengo que decir, y es justo, que el debate no es "el fútbol" si no la normalización de determinadas conductas -muchas de ellas criminales y que generan pantallas a lo realmente importante, la corrupción- simplemente por ser eso, fútbol.
¿Cuantas veces se llama hijoputa a un árbitro en un partido? ¿Interviene la fiscalía? ¿Porqué un señor de un equipo de fútbol se tiene que subir a la efigie de una religión a ponerle una bufanda? ¿Puedo ponerle yo una camiseta de Naruto a la Virgen de Montserrat?
Esto es bueno y normalizador...
Esa normalización de conductas en ese sector concreto y no en otros, nos hace (me hace) reflexionar que detrás de esa actividad hay una verdadera intención criminal por parte de los mismos que consideran que fuera de ese nucleo los mismos comportamientos serían sectarios, de frikis, denigrantes y estúpidos. ¿Que es el fútbol? Un juego. Pero al elevarse a elemento social y al ser aceptado por sus acólitos se convierte en elemento distorsionador y excluyente de todo lo que no sea eso mismo. O sea, mierda para todos. Pero es que el fútbol, y ser seguidor de fútbol, no es menos friki que serlo de Keroro. O de los Transformers. Discutir sobre si es mejor tal o cual mentecato aporrea balones no es más intelectual que hacerlo sobre si es más fuerte Hulk o Thor.
...y esto es raro y extravagante.
Eso si, el seguidor de fútbol, un mangurrino que espera que pasen seis días para el sexto entregarse a una actividad que si no hay prórroga dura hora y media, sabe que tiene carta blanca para hacer lo que quiera cuando su equipo gane. Y sabe que puede pasar por encima de todo y de todos. En su reducida mente, además, cree que el que no "disfruta" con su triunfo, o el que se molesta lo hace porque es "del equipo contrario". Tócate los mengues.
Estos son unos chicos muy majos y educados, la policía solo se pasea por delante de lo majos que son...
La normalización de estas conductas es tan irrisoria que la gente del fútbol incorpora este a su vida como si a final de mes les pagaran. De esta manera habla de tal o cual equipo como "nosotros": "Que bien hemos jugado", "vamos a ganar a los zutanitos", "tenemos que echar al entrenador" (también conocido como mister).
Por supuesto sólo se llega a esto si desde pequeñito, desde recién nacido, te bautizan en la pila de la mierda futbolera y te la hacen comer con patatas. Si un niño enseña su habitación y hay un poster del cristiano ronaldo el 99% de los que allí entraran se alegra. Si tiene un póster de Alan Moore o de Lovecraft, aparte de que nadie sabe quienes son, se viene a la cabeza de que el niño "es rarito". No te digo nada si el niño en vez de llevar la camiseta del portero hortera de fútbol equis y jugar en ese equipo de barrio, se viste con sus amigos de cosplay...que decepción para todos, incluídos los padres que siempre guardan la esperanza de que el niño les saque de pobres dando patadas al cuero.
...y esto son unos potenciales asesinos. Un sábado por la tarde, ahí, sin salir de casa...raro, raro...
El forofismo se acentúa con la edad. Si unos jóvenes van disfrazados por el metro de sus personajes favoritos de Manga la gente se rie. Si van disfrazados de el equipo chimpun nadie se rie, porque si lo haces lo mismo te fostian.
Y esto no acaba aquí. El fútbol aplaudido por las masas obreras y clases bajas es la pantalla que oculta un enorme negocio de corrupción y prevendas políticas. En España los débitos de los clubes de fútbol en seguridad social ascienden a casi 1000 millones de euros. Tanto es así que si se pagara a tocateja -cosa que haríamos todos los demás, ciudadanos y empresas, la liga de primera división quebraría. El parado sin prestación que boquiabierto mira a sus ídolos correr tras la pelota tendría paro si esos mismos miserables hubieran pagado lo que les toca.
La federación española de fútbol es la piedra de toque de todo lo anterior. Denunciada su construcción en la localidad de Las Rozas, y a pesar de que en 2010 debería haber sido desalojada por sentencia firme, sigue estando allí. Imputados 7 ediles pperos de ese ayuntamiento, incluído alcalde y ex alcalde, se mantienen firmes porque "la federación española de futbol da fama a Las Rozas". Y a la gente, robada y vilipendiada, les parece bien. Y ahora que, por lo visto, ganaron un mundial, no los sacas ni con espátula. Hace falta mucho control mental, y del bueno, para que esto suceda.
Esto es normal y emocionante...
¿Y que opinan los jugadores de todo esto? Pues nada. En primer lugar se consideran élite, encumbrados en los brazos de los miserables que forman "la afición". Se follan a tías buenas, son el ejemplo de que se puede llegar lejos sin estudiar y casi sin saber hablar, conducen coches caros, viven en lugares exclusivos, montan negocios y salen en la tele. La gente les considera de su familia. Se muere uno y la gente llora más que si se les mueren sus padres. ¿Que van a decir?: "nuestros sueldos son escandalosos", "nuestro presidente engaña y es corrupto", o " no deberíamos ir al mundial de Brasil por las quejas de la población ante tal despilfarro". Estais locos. Estos tipos no dicen ni mú. Es cierto que algunos clubes -casi todos- les obligan a no decir nada, pero ellos están muy agustito así. Se besan su camiseta y su mierda de escudo hasta que cambian de equipo y se besan esa, acuden a ver a niños a hospitales si hay cámaras de televisión y les encanta jugar a la play y a las cartas en los viajes: el mundo ideal del aficionado medio. Unos cracks, vaya. ¿Que alguno se gasta dinero en alguna ONG? Claro. También alguno lee un libro de vez en cuando.

...y esto es una vergüenza, y una falta de respeto. Perroflauta tenías que ser...
Y todo esto es una maquinaria de control mental de cagarse, en la que una parte -muy grande- de la población cambia la libertad por ponerse una camiseta y salir a hacer el becerro a una fuente pública. Por supuesto, cuando la normalidad vuelve a su vida el lunes, la cantidad de mierda tragada es directamente proporcional a los gritos que darán en la próxima celebración. Por la cantidad e intensidad que oí ayer la gente está muchísimo más jodida de lo que parece y tragan mucha más mierda de la que dicen tragar.