Pues si. Y de los gordos. Su comienzo como caballero andante es igual que si a nuestro amigo friki Fulanito se le seca el cerebro de leer a Batman y decide pintar su ford fiesta de negro, vestirse como el de Gotham y en compañía de su (más racional) amigo Zutanito salir todas las noches a desfacer entuertos por Leganés.
Lo mejor de todo es que el Quijote y nuestro friki "batmanizado" comparten algo más que chapa y pintura: tienen la idea, de locos o no, de que este mundo necesita que alguien le rescate, muy posiblemente de él mismo.
Es es la verdadera maravilla de la obra de Cervantes, que el arquetipo del "loco maravilloso", del caballero andante idealista que quiere cambiar el mundo desde la locura, porque desde la razón, la ley y la justicia ya vemos como nos va, es atemporal. Y eso es muy jodido, porque significa que la hemos cagado.
Las novelas de caballería que le desajustan los cascos a Alonso Quijano bien podían ser los cómics de ahora. Y porque el hidalgo de la Mancha no pudo ver a Amadís de Gaula en el cine y en 3D... Pero el triunfo de estos pasatiempos, reflejan una época en la que los valores sólo pueden encumbrarse de nuevo por la acción parcial de algunos "chalaos". Es lo que sucede ahora también con los superhéroes. Y no, no es una movida de la Disney y tal y cual merchandising, si no que reflejan un mundo de irrealidades verdaderas, que necesitan de realidades fantasiosas reencarnadas en los arquetipos de nuestros héroes de mallas ajustadas para, simplemente, poder soportarlo. Los superhéroes rescatan a la tierra de todo tipo de problemas. Daredevil es el demonio protector de la cocina del infierno, donde la poli no se atreve ni a entrar. Solo la verdadera justicia es la que hace Frank Castle, castigando más allá de lo que podemos hacer como sociedad. Y leemos eso y exorcizamos nuestra realidad, nuestra sociedad, nuestra vida al fin y al cabo.
El Quijote no es que idealice las novelas de caballería, es que esos valores de justicia, respeto y amor, no los ve en su día a día. Se niega su propia realidad. Incluso como buen friki necesita un amor ideal, una mujer en plan Red Sonja, Gwen Stacy, alguien que de otra manera, sin ser loco y sin ir disfrazado, sería imposible de encontrar. Incluso de existir.
El Quijote era un friki. Y por eso tenemos que respetarle porque él es como nosotros: un flipado que se puso el mundo por montera. Él veía gigantes donde había molinos de viento. Yo paso por plaza de Catilla y sigo viendo la firma del diablo en las torres de... Caja Madrid. Pues va a ser que eran el diablo, si...
Por supuesto el Quijote sufre el descrédito, la burla y la mofa del populacho. Le hacen bulling. Lo que viene siendo la vida de un friki de toda la vida. Ayuda a la gente normal, la que se supone sufre injusticias y ellos, el mundo normal y racional, se lo devuelve a base de pedradas. Como la vida misma. Y por supuesto su amada pasa olímpicamente de él. En fin...
Al final solo otro héroe como él, aunque sea una argucia, consigue derrotarle, y su castigo es su mayor kriptonita: tiene que volver a ser normal. Por el camino le han engañado para así quemar sus novelas/tebeos, con la participación activa de la Iglesia, representada por el cura, que va eligiendo, como cristo en un pantocrátor, quien van a la diestra en el juicio final, y quien a las llamas infernales. Normal, ellos también tienen un superhéroe, ese que camina por las aguas, pero como el suyo es el verdadero, a los de los demás que les den.
En fin, en una sociedad donde todo es "supuestamente", los que realizan sus locuras, tienen castigo y los que se convierten en dadores de valores, que son los que nos roban y se ríen de nosotros, triunfan. Evidentemente tenemos que esperar que alguien nos rescate.





























