Estoy preparando una partida de D&D donde los aventureros se van a encontrar defendiendo una ciudadela que es muchas cosas, todas menos defendible. El caso es que a base de preparar los planitos, las defensas, el ejército contario y demás me he ido metiendo poco a poco en lo que se respiraría en una ocasión así, en otro plano de realidad, donde un dracónido conversaría tranquilamente con un elfo mientras afila su hacha, donde los elfos, parapetados en las endebles empalizadas atisban en la noche las hogueras enemigas, allá donde arranca el bosque, donde alguien se preguntaría cuantas flechas enemigas llevan su nombre...
Pues estaba yo en esto cuando me he ido a un concierto de Manowar. No es que sea muy fan de estos tipos, pero me ha pasado lo que la otra vez que los vi. En cinco minutos me hago de su secta, esa de los brazos en alto, con una muñeca agarrada por la mano contraria. Y es que, entre otras cosas, el tipo bajito que canta, Eric Adams, es una bestia. Creo que es uno de los grandes frontmans del Heavy de todos los tiempos, y verle ahí, con 56 tacos dándolo todo -y de que forma- hace que te hagas de estos tipos en cinco minutos...y te pones a cantar Hail and Kill como si te fuera la vida en ello...
Pues en mitad de esas canciones, de esas letras que hablan de rayos cayendo del cielo, alumbrando la sangre derramada en los combates, dónde los guerreros del mundo entonan himnos de batalla he tenido la visión de mi partida de rol y de la batalla en ciernes. Y ha sido toda una revelación.
En ese momento la fina línea entre la realidad y la ficción se ha visto agrandada por el cacho de concierto que se estaban metiendo entre pecho y espalda los Manowar, convirtiéndose en toda una comunión rolera, cociéndose a fuego lento en mi sesera, mientras toda La Riviera cantaba canciones y coreaba estribillos. Y lo he disfrutado como un enano.
Seguro que alguien se sorprende del cierto desquicie que emana de estas sensaciones, pero para alguien como yo, que pasa de loss 40, poder seguir uniendo rol y heavy después de tantos años es todo un lujazo.
El concierto ha durado dos horas y media, del tirón. Y he tenido que llegar a casa y escribirlo antes de irme a dormir, entre otras cosas porque sigo aceleradísimo y con ese pitido en los oídos que siempre quiere decir que el heavy sigue ahí...afortunadamente.
If you are not in true metal, you are not my friend...!!
Frikis, reuníos!
El mundo es de los frikis. Todo el mundo lo sabe, pero prefieren ignorarlo y continuar con sus vidas, familias, hipotecas, convencionalismos sociales y lobotomías varias. Ellos disimulan, nos miran de reojo, con recelo. Saben que lo sabemos. Tenemos el control... de nuestras mentes, que ya es pedir mucho.
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domingo, 10 de abril de 2011
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