Frikis, reuníos!

El mundo es de los frikis. Todo el mundo lo sabe, pero prefieren ignorarlo y continuar con sus vidas, familias, hipotecas, convencionalismos sociales y lobotomías varias. Ellos disimulan, nos miran de reojo, con recelo. Saben que lo sabemos. Tenemos el control... de nuestras mentes, que ya es pedir mucho.

domingo, 9 de abril de 2017

OPERACIÓN CABALLO DE TROYA: mucho más que historias de marcianos.


"Estoy convencido de que los OVNI son una realidad, pero me sentiría muy decepcionado si resulta que son simples naves del espacio exterior"

-- Jacques Vallée.

Hacía muchos años que no leía un libro sobre ovnis. Creo que unos 19 o así. Me "despedí" a lo grande, leyendo de seguido Communion de Striebber y Vida Secreta, de David Jacobs, ambos sobre el asunto de las abducciones. Y ya está, porque el tema no da para mucho más. No es que el fenómeno me aburra, si no que es que sigue sin poder cogerse por ningún lado. Y eso no significa que el fenómeno no se siga produciendo, al contrario de lo que muchos afirman. Hace unos años oí a un subnormal decir que "con todas las cámaras que hay por todos lo sitios tenía que haber muchas más filmaciones de ovnis". Al personaje se le olvidó que una muy buena parte de esas "cámaras" nos enfoca a nosotros, a nuestras putas vidas, no al cielo. Eso sí, cuando apuntan hacia arriba, graban cosas interesantes. Esta misma semana veía el vídeo de la Marina Chilena, donde una cámara de amplio espectro grababa a principios de 2017 y durante veinte minutos a un objeto camuflado en una nube, fabricando otra. Estático, opaco, circular y con dos protuberancias reúne todas las características de este tipo de avistamientos de los últimos años, donde las cámaras con infrarrojos nos han ofrecido una nueva perspectiva.

Evidentemente los móviles de última generación participan de estos asuntos, al igual que los imbéciles que intentan manipular imágenes y los que se quieren lucir porque han hecho un curso de 3D. Pero que el "fenómeno" sigue estando donde estaba antes es evidente. Y lo que es peor, lleva así desde los sesenta del siglo pasado, por no seguir hacia atrás.

Por eso me apunté al mecenazgo que los chicos de Reediciones Anómalas sacaron sobre la obra cumbre de John A. Keel, su famosísimo Operación Caballo de Troya. Antes de nada hay que decir que el mecenazgo fue un éxito, que el libro salió adelante, que a los mecenas nos llegó en fecha acompañado de los extras (tarjetas y marcapáginas) y que fui uno de los afortunados en el sorteo de la novela "10.000 millones de naves" de Pablo Vergel (junto con otro rolero de pro, Frank Guerra), y que espero reseñar en este mismo blog.


El libro y el magnífico detallito de la tarjeta de visita de Keel.


Keel es evidentemente un investigador de corte Forteano. Y esa es la parte fuerte del libro y de la vida de este personaje multifacético. Le gusta lo raro, que en esto de los ovnis hay mucho, y gusta de las compilaciones y estadísticas. Es por ello que ya cuando este libro aparece, a finales de los sesenta del siglo XX, marque un antes y un después en esto de los ufos. Y el recorrido por la casuística ovni que hace es tan intenso, sobre todo en cuanto a lo extraño de las evidencias, que rápidamente piensas "esto es de locos", que básicamente es lo que sucede cuando con cierta intensidad te acercas al fenómeno.

"Bueno, y si esto era de locos en los años sesenta ¿qué es ahora?" Es la segunda pregunta. Pues lo mismo. Por supuesto excluyo los prototipos secretos, las armas secretas y los ensayos industriales, fenómenos metereológicos extraños y demás. Me refiero a los casos más bizarros, esos que realmente presentan al fenómeno desnudo y sin explicación. Y la respuesta a esta segunda pregunta es que, desde Keel, hasta ahora la cosa no ha variado mucho, por no decir nada.

Es por esto que esta obra es mucho más que un libro sobre ovnis, es la piedra de toque, -la primera piedra de toque- de que los ovnis son "algo más" que la idea generalizada (y popularizada en los mass media) de que "podrían ser" entidades extraterrestres.

En este punto es dónde Keel nos arrastra a lo largo de todo el ensayo, pues plantea una explicación más ultraterrena que extraterrestre: los ovnis son seres que participan de nuestro mundo desde posiciones que bien podrían entenderse como "del más allá" o de dimensiones "mágicas" que de estructuras espacio temporales como la nuestra. Evidentemente recurre a la religión comparada, los mitos, las leyendas y las tradiciones que hablan de seres, de genios, de dioses, que irrumpen en nuestro mundo para engañar, atemorizar y de alguna manera jugar con nosotros, desde tiempos inmemoriales. Serían lo que los ocultistas conocen como "seres del bajo astral", los Djinns de la tradición árabe, los espíritus con los que contactaban los espiritistas de XIX, o los que hablaban a Moisés en la zarza ardiente.

Por supuesto no hay que estar de acuerdo con el autor, pero si uno observa y lee algunos de los casos más famosos de la historia OVNI (y Keel recoge oleadas en plenos siglos XVIII y más atrás) nos daremos cuenta de que el fenómeno se ha ido ajustando a los arquetipos de la época en la que se produce. Este es otro punto fuerte de libro, desde mi punto de vista. Antes de que aparecieran los dirigibles la gente veía dirigibles, antes de los primeros aviones la gente veía aviones gigantescos y antes de los motores de reacción la gente oía motores de reacción. Y así hasta nuestros días.

Una cosa curiosa: en el libro descubro que el primero en decir que podríamos ser invadidos por una raza extraterrestre fue el general Mc Arthur, buena pieza donde las haya. Actualmente el defensor de esta idea es Stephen Hawking. Que cosas.

En fin, libro indispensable, entretenido y divertido, y que dará motivos para la reflexión, sobre todo al ver que casi han pasado 50 años y que seguimos igual, mirando al cielo más por encontrar salvadores que por otra cosa.

Enhorabuena a Reediciones Anómalas por su trabajo y su idea de sacar adelante este tipo de obras que se han ido perdiendo con el paso de los años y que resulta casi imposible de encontrar en nuestro mercado, eso sin contar con otras que ni siquiera fueron traducidas.

Paz y prosperidad. O lo que sea.